Por el licenciado Hugo Enrique Pérez (www.compromisoflu vial.com)

En tiempos del COVID 19, la organización, solidaridad y fraternidad deberían ser parte fundamental e indivisible de las herramientas que se requieren para resolver y superar los problemas y conflictos que surgen entre los trabajadores sindicalizados y aquellos que no están afiliados pero sí son parte del gremio de una actividad. El Estado deberá asumir el rol de ser un articulador de un Diálogo Social Tripartito pero con sentido fraternal; en el que la libertad devenga en liberación y la igualdad en Justicia Social.Teniendo en cuenta la heterogeneidad de los grupos que conforman la “Sociedad Civil”, bien podemos presuponer que los trabajadores no sindicalizados pero pertenecientes al gremio de una actividad determinada, forman parte de la misma y bien vale preguntarse ¿ cómo se podría proteger a estos trabajadores y a los expulsados del trabajo formal?

Es que en esta nueva centralidad del Estado y en el marco de las demandas y protestas en torno a cuestiones sectoriales como ocurre en el Mundo del Trabajo, se presenta la necesidad de formular, generar e implementar nuevas políticas públicas para dar solución a las mismas.

La respuesta parecería sencilla: el Estado debería asumir el rol de articulador – mediador de las tensiones generadas en ese espacio, con capacidad para dar soluciones a las demandas y en la generación de espacios participativos que no generen mayor desigualdad.

En el Mundo del Trabajo, ese espacio de diálogo apropiado, legítimo y participativo debería ser alcanzado por un “DIÁLOGO SOCIAL TRIPARTITO FRATERNAL”, a nivel nacional, provincial y municipal; espacio que deberían conformar ESTADO – EMPRESARIOS – SINDICATOS.

En ese nuevo escenario complejo y heterodoxo, es que el desafío de las Organizaciones Sindicales será el de representar y contener no solo a los afiliados a los mismos sino, además, al resto de los trabajadores de la actividad – es decir a todos los compañeros que conforman el GREMIO-. A ellos, el Estado debe tutelar y garantizar sus derechos; en tanto que los sindicatos, deberán tener que representar y contener respondiendo a un criterio FRATERNAL.

Ese DIALOGO SOCIAL FRATERNAL debería ser una herramienta para enfrentar la modificación de la estructura de la relaciones de trabajo surgidas a partir de la pandemia del COVID 19 y los esfuerzos del Estado deberían estar orientados a garantizar el mismo.

Así planteadas las cosas, bien vale la pena preguntarse: el DIALÓGO SOCIAL TRIPARTITO ¿ será una nueva herramienta que el Estado deberá implementar en tiempos de pandemia? En tanto que la FRATERNIDAD ¿ se convertirá en el nuevo paradigma de los sindicatos argentinos que los hará capaces de contener al gremio?, es decir al pleno de los trabajadores sindicalizados y no sindicalizados de una actividad.

El Diálogo Social es una herramienta muy poderosa que tienen los trabajadores, que no es solamente sentarse a hablar sino que implica convertirse en un actor principal de una negociación constante, de carácter tripartito que debe sentar las bases de una CONCERTACIÓN.

En el escenario de corto plazo que se le presenta a las relaciones laborales, va a ser fundamental que las organizaciones sindicales  tengan que adoptar una lógica expansiva en materia de servicio sindical; además de tener que trabajar en una integralidad fundada en un sentido FRATERNAL.

La Fraternidad significa la igualdad de derechos de todos los seres humanos y se basa en la solidaridad de unos por los otros; siendo el valor de la misma, la que nos lleva a ser solidarios, respetuosos y empáticos unos con los otros.

Porque gracias a la Fraternidad, la libertad deviene en liberación y la igualdad en Justicia Social.

PROA AL FUTURO RADIO ES UNA REALIZACIÓN DE RICARDO FERRADAS Y MARCELO MUCHI.

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