Cuando llega el momento de escribir la columna, se me presenta el mismo dilema. Durante la semana pienso varios temas que pueden ser de interés y a la vez nos eduquen o ilustren, pero la actualidad es tan fuerte y agresiva que casi siempre me obliga a postergar.

Episodios históricos, personajes entrañables del pueblo y demás temas edificantes esperan otra oportunidad.

Por ejemplo, esta semana pensaba escribir sobre la expulsión de los moros del reino nazarí de Granada.

¿Qué tiene que ver con nosotros? Mucho, el 2 de enero de 1492, poco antes de que su enviado Cristóbal Colón nos descubriera, la reina Isabel de Castilla cerraba una página de la historia mundial. Terminaba con la Edad Media, con el poder de los señores feudales y le quitaba la potestad de nombrar obispos al papa. Una mujer!! En 1492. Pero no te puedo contar hoy sobre Isabel.

Tampoco puedo sobre la batalla de Caseros que ocurrió un 3 de febrero de 1852 donde el ejército grande derrotó a Don Juan Manuel de Rosas al mando de los 50.000 hombres de la Santa Federación abriendo la posibilidad de terminar con las guerras civiles y sancionar la ley de leyes de 1853.

Y tampoco me puedo explayar sobre otro 3 de febrero clave de nuestra historia. El 3 de febrero de 1813 ocurrió el combate de San Lorenzo y apuesto a que ni te imaginas la cantidad de cosas importantes que pasaron alrededor de ese combate clave.

Aparte del “muero contento, hemos batido al enemigo” de Cabral, ¿te acordás de algo más? Apuesto a que no.

Fue un combate de tan solo 15 minutos, media hora a lo sumo, con relativamente pocas víctimas, dicen que 40 realistas y sólo 16 criollos, pero tuvo una importancia histórica fundamental… te sugiero que lo investigues, es apasionante.

Y Juan Bautista Cabral no era Sargento, fue un soldado de origen zambo perteneciente al regimiento de Granaderos a caballo que salvó la vida del Coronel José de San Martín y murió después de agonizar un par de horas sobre una mesa del convento de San Carlos de Borromeo.

¿Porque es tan importante este combate? Te lo dejo como tarea para el hogar.

Mirá si hay temas para escribir y aprender… pero lamentablemente nuestra realidad decadente no nos deja abstraer de ella.

Esta semana viví un episodio que creo necesario comentar y al momento de escribir esta columna dos empleados municipales barren la calle en la esquina de Pio Xl y Lucio Mansilla.

Barren con sus herramientas y carrito de transporte en medio de una polvareda muy particular.

No ha llovido en la última semana subsiguiente al episodio que les quiero relatar.

Hace unos 10 días, la esquina del jardín 1 fue inundada con efluentes cloacales. Un torrente que venía de 2 cuadras mas arriba hizo una verdadera laguna que se subía a la vereda por la rampa de entrada al garage.

Primeramente, intenté hacer la denuncia en el municipio pero nadie respondió. Acto seguido, recorrí el cauce hasta la fuente y me encontré a una persona que cuidaba una bomba.

Según me informó muy amablemente, estaba aliviando la cloaca para poder conectar un tramo.

Le pedí el nombre de la empresa de aguas responsable de ese proceder para realizar la queja formal por la barbaridad de volcar efluentes cloacales en la vía pública. El muchacho, para mi sorpresa, manifestó ser empleado municipal y me avisó que tenía orden de su superior de realizar la tarea durante una hora mas.

Al margen del atropello a la razón que significa este episodio… ¿tienen conciencia de lo naturalizado que está en Pehuajó este proceder?

En este momento, 2 empleados están barriendo los sólidos deshidratados que quedaron en la esquina y junto a los cordones de la cuadra. 10 días sin llover NO LAVARON la tan agradable mezcla.

Se me acusó de haber increpado de mala manera al empleado que cuidaba la bomba… yo creo, mas vale que quien les falta el respeto a los empleados municipales es el que les hace hacer tareas denigrantes e insalubres que deberían evitarse con el simple hecho de contratar camiones atmosféricos y trasladar los efluentes a donde corresponda.

Y no me digan que estoy haciendo política para Cambiemos. Solo trato de evitar que sigan naturalizando tan impunemente la indignidad.

Todos sabemos que las cloacas no funcionan. Todos sabemos que no se hacen bocas de tormenta. Sin embargo, como siempre matamos al mensajero que lo dice.

Pehuajó supura líquidos cloacales por las juntas del pavimento, el pavimento se parte y se hunde. Se ve y se huele, no hay que ser ingeniero para darse cuenta que las cloacas, incluso los tramos nuevos que conectan, NO FUNCIONAN. ¿Por qué miramos para otro lado? ¿No les parece patológico?

Todos vemos como se hacen las cloacas… ¿ven que se tomen niveles? ¿Qué se asienten bien los caños? ¿han visto como se les tira la tierra arriba? ¿Y la cantidad de tierra que sobra cuando se tapa la zanja?

Te lo dejo para reflexionar… si hacemos mal las cosas, no podemos esperar buenos resultados.

Mientras termino la crónica, los muchachos están barriendo la esquina. Los políticos siempre muestran su mejor habilidad, producirte la incomodidad y el problema para después mostrarse como la solución.

Les preguntaría que entienden por el concepto: “falta de respeto”. Juan Martín Perkins

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