Ardió Notre Dame.

Leí que el incendio es todo un símbolo de la Francia que ha renegado de si misma. Primero cayó en ruinas espirituales. Ahora, humeantes, tenemos ante nosotros por todos los medios, las ruinas físicas.
Sin duda, un símbolo inequívoco de la ruina espiritual de occidente y de la Iglesia post conciliar en particular.
Todo un símbolo de nuestros tiempos… tiempo de grandes y bellas Catedrales, pero solo frecuentadas por turistas bulliciosos… e irrespetuosos.
Catedrales administradas y mantenidas por los ayuntamientos, o sea, el zorro cuidando el gallinero. 
Toda la gente que hoy escribe y nos cuenta por los medios con el maxilar inferior caído y los ojos extraviados como era Notre Dame, hablan del patrimonio artístico y arquitectónico, lo demás mutis. 
Como siempre, el periodismo rápidamente hace un master en gótico y nos da cátedra sobre vigas, figuras, cabreadas y vitrales. Como siempre, también, invisibiliza lo que es preciso que no veas. Nada de Fe.  Nada de tradición ni historia. Ese es solo un lugar lleno de muertos, sobre todo, si provienen de la edad media y su mito mentiroso que la pinta como la etapa mas oscura de la historia. Nos quieren en blanco, huecos y vacíos.
Nunca estuve en Paris pero siempre la he sentido el kilómetro cero de las luces. ¿Será realmente así?.
Leí todo lo que tuve ante mi. Me emocioné hasta las lagrimas de pena. Recé de rodillas en un puente sobre el Sena a Nuestra Señora. Estuve ahí en espíritu y sentí mas que un monumento casi milenario. Mucho más. Vi eso que no quieren mostrarte porque sigue estando ahí aunque te distraigan con el arte y la cultura.
Como en las guerras, como con los nazis, la revolución, la guillotina, la hoguera, Juana de Arco, Napoleón, Víctor Hugo, Los Miserables, Robespierre, Danton y Marat. Como con los mosqueteros de Dumas, como con el jorobado de Notre Dame… siempre está ahí, eterna.
Eterna, pero solo frecuentada por turistas.
Algunos te dicen que todo empezó con la revolución industrial y la opresión al proletariado que provocó el advenimiento de la filosofía-religión marxista a la que Engels le escribió el manifiesto.
También te dicen que luego vinieron las guerras y ricos y pobres pelearon en las mismas trincheras unidos por el amor a la patria. Entonces la lucha de clases ya no alcanzó para sostener la revolución porque los obreros querían tener casa, auto y mejores condiciones de vida en vez de odio y resentimiento.
Mientras crujían los muros de Berlín endiosábamos a Gramsci y ya no paramos. Tenemos la coartada perfecta. Tenemos a quien echar culpas de familias disueltas y entregadas. Tenemos a quien echar la culpa de no saber para que fue construida Notre Dame, de no saber que honra nuestra Fe y a un pedazo de Pan que es el cuerpo de Cristo.
El presidente de Francia se acerca al incendio a llorar lagrimas de cocodrilo. Disimula que la política no ha perdido oportunidad de lastimar e incendiar a la Iglesia como cuerpo místico de Cristo. Ha aprovechado toda oportunidad para herir y matar la fe cristiana con ideologías dañinas que ofenden a Dios. Al Dios que nos regaló la vida misma. Y exportan su receta a todo el mundo que la acepta sin percibir que le están matando el alma.
Estamos en Pascua. El jueves santo escuché al periodista del programa mas escuchado de la radio declamar su ateismo. Explicó que su religión es el golf y su dios Tiger Woods. 
Así de bobos, el periodista estrella de radio Mitre hizo humor con todo su equipo parodiando la última cena a las risotadas. No se conformaron con esa cuota de mal gusto, también se ocuparon de la Pasión de Cristo. Muy cool todo, muy de lacayos de CNN y de agenda socialdemócrata de lavado de cerebro y pérdida de identidad y valores. Marxismo cultural al palo, todo entre risotadas, pero al final se pusieron serios y resaltaron la firmeza y convicción de Francia para recuperar Notre Dame como patrimonio cultural.
Algunos en las redes se mofaron con sandeces como “la Iglesia que mejor alumbra es la que arde”.
Espero que sepamos ver en medio de que estamos arrojando a nuestros hijos mientras nos ocupamos en hacer curriculum. Que sepamos ver a que le estamos dando rating.
No es Gramsci, somos nosotros, nuestra pereza e indiferencia para optar por defender lo importante.
Esta es una Semana Santa extraordinaria, Notre Dame todavía humea pero los jóvenes de París y del mundo oran en la Fuente de San Miguel. No tienen Catedral, pero tienen un camino… y peregrinan nuevamente.

Feliz Pascua. Juan Martín Perkins

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