Esta semana hubo dos ceremonias importantes. En las dos se contaron historias de fantasía mas o menos relacionadas con la realidad.

Una, la apertura de sesiones ordinarias ante la asamblea legislativa del congreso, que fue transformada en un torneo de gritos y puteadas.

La otra, de entrega de premios Oscars con lo mejor del cine.

Las dos ceremonias hablan de Arte. El arte de cómo escribir y contar las historias.

Como no me gustan las películas de terror y estoy muy fastidiado con la política, mejor no voy a entrar en detalles sobre la ceremonia del Congreso.  Solo agrego que fue desagradable y un adelanto de lo que será una campaña electoral bochornosa. Espero equivocarme.

La ceremonia de entrega de los premios Oscar fue tema de todos los medios argentinos.

En todos los horarios y programas se ocuparon de dar su “interpretación” mas que la noticia.

Parece una superficialidad, pero Hollywood y los Oscars, son un escenario muy preciado para dar todo tipo de mensajes.

Los comentarios de los críticos, hablaron por despecho de películas “livianas” demasiado convencionales y con falta de compromiso. Despecho de progres insatisfechos que abrevan y se fortalecen en el resentimiento.

Yo disfruté mucho de una velada sin gritos por falsas reivindicaciones, sin política, sin faltas de respeto, sin referencias al presidente, sin protestas ni reclamos raciales, sexuales, laborales, ni de ninguna otra índole.  Velada a todo arte, como única manera de expresión.

Yo disfruté, pero parece que para el periodismo fue un disgusto. No la pasaron bien, especialmente con “Roma” y “Nace una Estrella”.

Roma los fastidió especialmente porque les incomoda la convivencia y el amor entre clases. La izquierda solo entiende de lucha. La ausencia de grieta, la convivencia armónica entre clases sociales los desorienta y los saca de cause.

“Roma” puede no gustar en su estética pero no puede negarse que tiene un mensaje simple y fuerte de amor y humanidad. 

Justamente, la criticaron por desaprovechar la oportunidad de enviar el mensaje contrario y mostrar la relación entre el explotador y el explotado.

La película muestra la soledad de las mujeres para afrontar la vida cuando ésta se complica. Pues el feminismo no lo vio así. Se lo perdieron. Claro, no quieren empezar por reconocer que a esta sociedad le están faltando padres y que son muy importantes para que haya familia… Pero eso es en lo que han estado ocupados de ocultar.

El broche de oro de la noche terminó de confirmarme que tenía la suerte de haber embocado con una noche clásica. Una velada sin otra pretensión que emocionar y conmover a través del arte de contar historias de fórmula simple y llana.

Mi candidata preferida estaba nominada. Los protagonistas estaban sentados en primera fila y eran tomados por la cámara cuando los primeros acordes de “Shallow” empezaron a sonar.

Bradley Cooper (actor protagónico y director de “Nace una Estrella“) tendió su brazo a Lady Gaga (actriz protagónica), tomados de la mano salieron de la vida real y subieron al escenario como Ally y Jack en “Nace una Estrella”.

Él, rápidamente, sin mediar palabra ni gesto, cantó solo la primera estrofa mirándola a los ojos.

Ella lo aguantó en silencio parada a su lado, ante el gran teatro repleto y la audiencia mundial. Luego suspiró y se sentó al piano para liberar todo su talento y coraje musical.

Él, como un vaquero, la admiró conmovido, parado junto a la cola del piano hasta que dio la vuelta para sentarse a su lado y cantar juntos el final.

El talento hace bellas a las personas. El arte del cine hace que nos puedan transmitir esa belleza.

En ese banquito diminuto, juntos, muy juntos ante el micrófono, terminaron de ejecutar la mejor versión de Shallow.

La imagen y el sonido dieron la vuelta al mundo y nos volvieron a enamorar una vez mas, mientras ellos dos se miraron, sonrieron, y tomados de la mano bajaron del escenario para volver a ser Bradley Cooper y Lady Gaga en la vida real. El mundo se quedó esperando el beso final, pero solo ocurre en la película.

La crítica progre zurda se desperfila cuando le saltas la grieta, cuando vence el romance y al fin se confirma lo que dijo Julia Roberts en “Notting Hill” “Solo soy una chica esperando que su chico la ame”.

No les gusta que la vida se retrate como algo tan simple y llano.

La crítica maltrató a la película por contar una historia demasiado simple de un vaquero y una chica del interior que componían y cantaban folclore deambulando por bares y escenarios en playas de estacionamiento y estadios.

Mensaje sin compromiso, fue la sentencia.

Claro, sin compromiso porque se trató de amor natural entre un hombre y una mujer.

No pude evitar contrastar las ceremonias… me gusta hacerlo cuando se trata de amor y terror.

Para poner todo en evidencia y mostrar que la ficción en el cine sabe como plagiar a la realidad para conmover y emocionar, en cambio, la política y su relato de la realidad, suelen ser una mala película de terror. 

Por suerte, siempre gana el amor…

Si la política lo advirtiera, otro sería el cantar!!

PROA AL FUTURO RADIO es una producción de Ricardo Adolfo Ferradas. Dirección Periodística Marcelo Muchi.

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