La habilitación aduanera en horarios inhábiles y el removido para las cargas de cabotaje.

Mucho se ha hablado sobre la falta de competitividad de la marina mercante fluvial argentina en los últimos tiempos; en principio se simplificó todo restringiendo al costo laboral fluvial argentino, sin embargo, el resurgimiento de la Marina Mercante se trata de un problema complejo que debe ser abordado por todos los actores involucrados en la actividad y resolviendo los costos ocultos que afectan a la actividad naviera, portuaria, al complejo exportador y a las cargas de cabotaje nacional. Así surgen los servicios aduaneros de «habilitación» en horarios inhábiles y los costos del «removido» a las cargas entre puertos argentinos.

El problema de dar lugar al renacimiento de la Marina Mercante Nacional requiere de una mirada heterodoxa, desarrollista y en clave regional; además exige de poner sobre la mesa todos los costos, los reales y los ocultos; es decir, salir de la lógica ortodoxa y fiscalista que estancó la posibilidad de que renazca una flota de bandera.

Los costos ocultos que nacen desde diferentes organismos públicos como es la Aduana y que gravan la operatoria de comercio exterior y del mercado marítimo / fluvial de cabotaje, erosionan sensiblemente la competitividad de Argentina frente a la operatoria en otros países miembros de la Hidrovía Paraná Paraguay, entre otros.

En los países más desarrollados del mundo,  el servicio aduanero es gratuito, lo que coadyuva al esquema de competitividad que debe contar el complejo agroexportador nacional en un mundo globalizado y en donde la interacción entre los grandes estados continentes – Estados Unidos, India, Rusia y China -y los bloques regionales – Unión Europea y Mercosur – a través del comercio internacional.

Sin embargo, en la mayoría de los países latinoamericanos, los servicios aduaneros son  gratuitos en horarios hábiles y pagos en horarios inhábiles; generando un problema para la competitividad de los productos que Argentina necesita exportar para generar divisas.

Los costos aduaneros argentinos de la «habilitación» en horario “inhábil”.

En nuestro país, las sucesivas reglamentaciones aduaneras establecen la cantidad de funcionarios de la Aduana destinados a este control, los que pueden llegar a significar desde el punto de vista de los costos, el 50% de una mano de estiba destinada a descargar el buque.

En algunos casos, se le cobra al exportador un servicio que sería brindado por solo una parte de los funcionarios destinados al servicio de control respectivo.

En Argentina, el servicio aduanero es gratuito de lunes a viernes de 07:00 a 19:00 horas, quedando en la franja de “inhábil” las 12 horas restantes, feriados, sábados y domingos. Un dato adicional se refiere a que la “habilitación” aduanera comprende a los tres actores involucrados en la operación de exportación / importación: al buque, al puerto y a las cargas -.

El problema señalado en el párrafo anterior se profundiza los fines de semana y más aún cuando hay feriados que alargan el plazo “inhábil”, cuando la administración portuaria, la agencia marítima que atiende al buque y el importador / exportador deben contratar el servicio extraordinario .

Tratándose de las operaciones navieras, signadas por el concepto de ser una “aventura marítima” en la cual intervienen la meteorología, las condiciones de carga – estiba – y demás factores que condicionan la operatoria portuaria hacen que se deba “habilitar” aduana, a veces por más tiempo que el efectivamente necesario.

Ante este panorama, surgiría la necesidad de que el servicio aduanero sea gratuito a toda hora y día, tal como ocurre en los países más evolucionados del mundo.

La incidencia del «removido» aduanero en el cabotaje nacional.

Tal como se señalara en el punto anterior, la “habilitación de aduana”, es decir los servicios extraordinarios aduaneros no solo afectan e impactan sobre la rentabilidad de las exportaciones e importaciones sino que, además, existen otros costos que afectan también a la Marina Mercante Nacional y a la competitividad del sistema portuario argentino.

Los servicios aduaneros a la cargas de cabotaje nacional, es decir entre puertos argentinos, se los denomina “removido”. Según la Aduana se hace necesario este control y con ello el cobro de este servicio aduanero fundada en el hecho de que el Mar Argentino no forma parte del territorio aduanero general y los ríos De la Plata, Paraná, Uruguay y Paraguay , aun cuando forman parte del territorio aduanero general, están abiertos a la navegación internacional.

Este costo resulta una enorme carga para el transporte de cabotaje, es decir entre puertos argentinos y su magnitud es realmente significativa, pudiendo ascender al 50% del costo mensual de la tripulación de un remolcador de empuje o de un buque convencional.

El costo de una recalada portuaria sería exagerada y bien vale como ejemplo lo que ocurriría con un remolcador que zarpando del puerto de Barranqueras, provincia del Chaco y tuviera que recalar en algún puerto entrerriano como Brugo, Santa Elena o La Paz, el costo del servicio extraordinario de la Aduana podría ascender a una cifra que oscilaría entre los 500 mil pesos hasta los 750 mil pesos; lo que equivale al 50% del costo de tripulación que un armador argentino debe asumir mensualmente para pagar los sueldos de una tripulación.

Algunas medidas para superar una coyuntura que castiga la competitividad de Argentina.

Las alternativas para superar este escenario de altos costos ocultos que resienten la competitividad de las cargas que se mueven por los puertos argentinos ya sea por vía fluvial y/o marítima determina la necesidad de analizar la situación e implementar un paquete de medidas que permitan corregir esta situación que, sin dudas, afecta la competitividad de las importaciones y, por sobre todas las cosas, las exportaciones. Mucho más en un país que necesita de forma urgente generar divisas para superar la difícil coyuntura económica que lo afecta.

Si bien en todos los países se realiza un control aduanero sobre las operaciones de comercio exterior, en la mayoría de los mismos, la reglamentación establece un control razonable con cantidad de funcionarios aduaneros suficientes para garantizar un adecuado control pero evitando los excesos. Por ello, se debería rever la reglamentación que obligue a la contratación de una cantidad excesiva de funcionarios que pudiera elevar los costos de exportación en forma excesiva.

La contratación de los servicios extraordinarios debería ser más flexible para evitar sobre costos, principalmente, teniendo en cuenta que se hace muy difícil planificar lo que podría ocurrir un fin de semana y más aún si un feriado convierte al mismo en un fin de semana “extra large”.

En cuanto al control de las cargas de cabotaje debería tener un tratamiento particular y más barato sin resentir el control aduanero que debe realizar el estado nacional. El cabotaje nacional que se realiza entre puertos argentinos no puede estar sometido al cobro de tasas excesivas; el removido no puede significar el 50% del costo de lo que paga un armador en concepto de sueldos al mes.

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